
Mi nombre
es Farruco.
Farruco Jones,
para servirle
a usted y a
su puta madre.
Para servirle de
estorbo, se
entiende.
Mi nombre
es Farruco
y confieso
que tengo pelos
en la espalda.
Pero también
tengo una polla
encarnada y gorda.
Mi nombre
es Farruco
y, una vez,
—primera
y última—
introduje
mi lengua
en un culo.
No volvería
a hacerlo,
pero la quería.
Mi nombre
es Farruco,
y soy el
azote de la
hipocresía.
O acaso
lo creía.
Mi nombre
es Farruco,
Farruco Jones.
Y tengo los huevos
repletos de amor.
7 estupideces:
puto genio de las pelotas..cuando te leo estas cosas siempre pienso lo mismo..menos mal que no soy envidioso..k si no..l sería de mí.
me encantan estos poemas,
ea.
Look who's back.
bienvenido jones
esa atractiva fanfarronería se echaba en falta
De éste me quedé con lo de los huevos repletos de amor. Una ingeniosa, a la par que socorrida expresión. Alguna vez la he usado, en conversaciones amorosas; eso sí, citando siempre a su autor. ("Como diría mi amigo Farruco...").
Al igual que el blog poético de Hugo Izarra, ya era hora de que tuvieras el tuyo propio, maestro del verso anal sin vaselina.
¡Cómo se te extrañaba en literaturas.ning! Las malas lenguas (sobretodo aquellas que nunca probaron el sabor de un buen ano femenino y lampiño) decían que eras una falacia, un invento, un alterego de Hugo Izarra que escudándose en una foto alopécica profería todo su bagaje espermético guarrindongo sin temor a ser salpicado. Pero esas solo eran habladurías de gente que, repito, nunca saboreó un ano como dios manda.
Saludos de otro culófago contumaz.
¡Hostia, si ya había estado por aquí yo! Qué mala leche tienen las electroconvulsiones cerebrales.
Lo estoy pasando en grande releyendo todo esto...
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